Notas de campo / Mobiliario / Reportaje 03
Tres patas en el suelo.
Un taburete bajo de trabajo revela dónde esperaba su fabricante que cediera el suelo.
Fuera del taller, el suelo da paso a tierra apisonada. Ahí cobra sentido el taburete bajo. Sus tres patas tocan el suelo a la vez. No necesita una superficie lisa de hormigón para cumplir su función.
Las patas se abren lo justo para ensanchar la base. Cada una atraviesa el asiento, donde una cuña clara abre la espiga a contraveta. Vistas desde arriba, esas marcas cuentan más sobre la construcción que una vista lateral del taburete terminado.
Una línea de desgaste cruza el centro del asiento. Los bordes siguen bastante definidos. Alguien se sentaba siempre en el mismo sitio y luego levantaba el taburete con la misma mano. Cuesta imaginar una firma más escueta.