Taller / Mecanismos / Reportaje 02
El giro silencioso.
Cómo unos milímetros de latón le dan a una puerta su sonido particular.
La carpintera cuelga la puerta antes de instalar el pestillo. Con la habitación en silencio y sin el cierre, puede oír la bisagra por sí sola. Al empezar a girar se oye un roce breve. Desaparece cuando levanta con la mano la esquina exterior de la puerta.
En el banco, las dos hojas parecen intercambiables, pero una se asienta un poco más honda. Saca una viruta del otro cajeado, aprieta un tornillo en cada hoja y vuelve a colgar la puerta. Esta vez el pasador soporta la carga en toda su longitud.
La última prueba es mínima. La puerta queda entreabierta un minuto sin que nadie la sujete. Ni se cierra ni roza la jamba. Solo entonces la carpintera coge los tornillos que faltan.